Viaje a la serra de Tramuntana, abril 2022.

17 abril 2022 - Viajes - Comentar -
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El pasado fin de semana, después de más de dos años desde nuestro último viaje para conocer nuevos lugares, viajamos a Mallorca y exploramos la sierra de Tramuntana.

El viernes, nada más acabar de trabajar, cargamos todo en el coche y condujimos a Sombragris hasta el puerto de Eivissa. Fueron dos horas de suave travesía sentados en la cafetería exterior del ferry Eleanor Roosevelt viendo las nubes pasar sobre nuestras cabezas y soñando con lo que podríamos fotografiar en la hermosa sierra mallorquina. Después de desembarcar, salimos rápido de la ciudad para adentrarnos en la sombra nocturna de la sierra de Tramuntana. Fue suficiente el limpio olor a bosque al avanzar por la sinuosa carretera desde Inca para limpiar el estrés de las últimas semanas de trabajo. Por fin, después de más de una hora de viaje, llegamos al Monasterio de Lluc, junto al que se encuentra la zona de acampada sa Font Coberta, que ha sido nuestro hogar durante estas vacaciones. Montamos la tienda, preparamos un café y escuchamos el canto del autillo. Buenos augurios...



El sábado, cuando despertamos al amanecer, lo primero que escuchamos fue el último canto nocturno del autillo y cómo se difuminaba entre los sonidos de los pájaros diurnos despertando. 

Fue emocionante abrir la puerta de la tienda y conocer el paisaje que nos rodeaba, ya que solo lo habíamos intuido al llegar en las sombras que proyectaba la luna. No nos decepcionó... estábamos en un valle rodeados por altas montañas y nuestra tienda estaba en el sitio más bonito de toda la zona de acampada, un acogedor alto rodeado de un par de rocas grandes y árboles..


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Desayunamos con tranquilidad y nos fuimos a explorar la zona del cabo de Formentor con la idea de, tal vez, esa noche fotografiar la Vía Láctea desde las inmediaciones del faro. Al llegar allí, se enfrió nuestra intención ya que no era posible llegar hasta el faro porque la carretera está cortada en su último tramo (aviso para quien lo quisiera intentar); así que dimos la vuelta y fuimos hasta el mirador de es Colomer, desde donde hay una magnífica panorámica del cabo; a simple vista, pensamos que tal vez desde allí pudiéramos conseguir un buen encuadre, pero Photopills nos hizo ver que no era un lugar idóneo para lo que buscábamos. Después de admirar las vistas durante un rato, guardamos los trastos, nos metimos en el coche y fuimos hacia el lado opuesto al cabo hasta que llegamos al embalse de Cúber, a los pies del Puig Major. Aparcamos y después de un corto paseo, llegamos hasta la orilla. Ese lugar nos hizo darnos cuenta de que debemos volver para allí sí, intentar una Vía Láctea.

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El domingo lo empleamos en explorar la zona de acampada y sus alrededores. Charlamos con los vecinos, paseamos por las inmediaciones del monasterio y subimos hasta la cruz que corona el santuario; en aquel alto merece la pena sentarse un rato a contemplar las altas montañas del corazón de Tramuntana. Es un lugar donde sobran las palabras.. Por la tarde, nos sentamos tranquilamente con nuestras cámaras para fotografiar pájaros, flores e insectos.. no hay mayor relax.. Y cuando se fue el sol, hicimos un fuego con la madera que proporciona el Ibanat para ese fin, preparamos una buena torrada y nos quedamos sentados al amor del fuego hasta que se consumió.


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El último día antes de volver a casa, lo dedicamos a recorrer el parque natural de s’Albufera de Mallorca, donde además de dar un agradable paseo al sol por algunos de sus innumerables senderos, pudimos fotografiar aves como cigüeñuelas, moritos, chorlitejos, ánades reales, avocetas, tarros blancos e incluso pudimos observar un águila pescadora posada en un tronco con una presa en la garra.


Todo ha sido bueno en este viaje, de principio a fin, pero, quisiéramos mencionar la amabilidad de la gente del Ibanat que trabaja en sa Font Coberta y a los dueños y personal del restaurante Ca s'Amitger. Todos ellos nos han hecho sentir en casa.

Han sido cuatro días llenos de belleza y tranquilidad que han despertado en nosotros una atracción irresistible por esa sierra vecina llena de vida, riscos que cortan la respiración y recovecos tranquilos… Volveremos pronto…

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